No eres
una moneda, qué va… si así fuera sólo tendrías dos caras. Y sería fácil.
Podrías
ser un poliedro, un cuerpo cerrado limitado por caras. Ya tenía mis sospechas,
ahora estoy segura. Cada persona conoce una de tus caras, por eso tengo
distintas versiones de ti, todas dispares.
Empecé
a sospechar aquel día que te descuidaste y me mostraste una arista, el límite
entre dos caras… la que yo creía única y característica de ti y otra que no me
pertenecía. Creía conocerte, y no. Algo empezó a chirriarme… algo ya no encajaba, ¿por qué de repente
te comportabas así? No lo entendí en ese momento…
Ahora
ya lo sé, me han descrito tres de tus caras y yo conozco otra… No eres un
poliedro regular, podrías ser un sólido de Arquímedes...
Te
seguiré observando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario