30 enero 2010

Me gusta...

Me gusta dormir con el brazo bajo la almohada.
Me gusta escuchar una canción y que me recuerde a alguien.
Me gusta dibujar descalza.
Me gusta el número 7.
Me gusta el color verde.
Me gusta ver fotos antiguas.
Me gusta escribir.
Me gusta la luna cuando no es llena, así parece que sonríe.
Me gusta el chocolate.
Me gusta escuchar a la gente.
Me gusta despertarme sin despertador.
Me gusta lavarme la cara con agua fría.
Me gusta tomar café acompañada.
Me gusta el olor a ozono.
Me gusta el helado de limón.
Me gusta sonreir al recordar.
Me gusta leer.
Me gusta la química.
Me gustan las palabras extrañas.
Me gusta el regaliz rojo.
Me gusta aprender cosas nuevas.
Me gusta enseñar lo poco que sé.
Me gusta viajar a mi nube y pasar temporadas allí arriba.
Me gusta hablar y escuchar con la mirada.
Me gusta reír.
Me gusta llevar la contraria.
Me gustan las ciudades grandes.
Me gustan los delfines.
Me gusta pisar los charcos.
Me gusta sentarme en el lado izquierdo del autobús.
Me gusta que me regalen pulseras.
Me gusta coleccionar frases célebres.
Me gusta leer el horóscopo para olvidarlo a los 3 minutos.
Me gusta escribir con bolígrafo negro.
Me gustan los "pachús".
Me gustan los momentos inesperados.
Me gusta la gente auténtica.
Me gusta "chinchar".
Me gusta observar.
Me gustan las mariquitas.
Me gustan los "verdes" extralargos.
Me gusta pasar horas y horas hablando de todo y de nada.
Me gusta el sonido de las olas del mar.
Me gusta la felicidad de bajo coste.
Me gusta gritar cuando me agobio.
Me gusta el silencio.
Me gusta llevar las uñas largas.
Me gusta trasnochar.
Me gusta la letra W.
Me gustan las cerezas.
Me gusta despertarme y comprobar que me quedan muchas horas de sueño.
Me gusta quedarme sola en casa.
Me gusta que existan las casualidades.
Me gustan los días en los que no tengo nada que hacer.
Me gusta acurrucarme en el sofá.
Me gustan los peces.
Me gusta viajar.
Me gusta subrayar las frases que me gustan de los libros que leo.
Me gusta escuchar historias pasadas.
Me gusta el teatro.
Me gusta imaginar, maquinar, inventar, idear, suponer y divagar.
Me gustan las letras de Joaquín Sabina.
Me gusta pasar desapercibida.
Me gusta usar puntos suspensivos...

Me gusta... me gusta... me gustarían tantas cosas...

Me gusta que me leas.

27 enero 2010

Hoy hace frío azul con pinceladas amarillas... ha sido un día verde con un matiz naranja inesperado... te sienta bien ese color... te cambia la mirada... me cambias la sonrisa.

No me lo esperaba, no te creía capaz de venir a cambiarme el ritmo... en vez de dos pasos, he dado uno, pero contigo.

Creía haberte guardado para siempre, creía que no volvería a verte, creía que fuimos un pasatiempo, un sudoku mal resuelto, éramos de dificultad alta...

Pero a veces lo que uno cree no corresponde con la realidad, y menos mal.

Hoy me has desordenado las estanterías de mi patata, me has revolucionado las neuronas... de repente...

¡Cómo te atreves! ¿De qué vas?

¿Por qué no lo has hecho antes?

24 enero 2010

CON_fusión


No tengo pies... no me los veo, no me los siento... debe ser por la velocidad.

Es como si anoche me hubiesen metido en un acelerador de partículas y me hubiera convertido en una subpartícula: un fermión, un hadrón, un bosón, un positrón... Voy avanzando a toda velocidad, rebotando en las paredes de un "cacharro", que bien podia ser considerado ciencia ficción... y es que no hay mayor ciencia ficción que la propia realidad.

Todo va tan deprisa... mi mundo gira sin avisar, reboto sin saber, me acelero sin poder y me confundo sin querer.

19 enero 2010

Al lugar donde has sido feliz...

... no debieras tratar de volver.

Eso dice la canción de Sabina.

Un lugar donde haya sido feliz... ¿allí se quedó la felicidad? ¿allí se extinguió?

Aunque a veces sienta miedo de volver, siempre regreso, para supervisar esos rincones donde nada significaba algo. La nostalgia le gana a la razón y la necesidad de verme de nuevo allí hace que quiera volver.

He encontrado miles de excusas y siempre vuelvo. A veces para comprobar si algo ha cambiado, y otras, simplemente, mirando de reojo, porque el miedo no me ha dejado mirar de frente y he pasado de largo.

Hoy quería volver, necesitaba hacerlo, pero no quería ir sola... y no había nadie.

15 enero 2010

paLAbras

Otra vez esa sensación... si consiguiera ponerle alguna etiqueta, quizás no me angustiaría tanto.

¿Por qué tus palabras tienen un significado distinto? ¿Por qué las tuyas me afectan más? ¿Por qué se cuelan dentro de mí y me calan? ¿Por qué rebotan una y otra vez? ¿Por qué las tuyas y no otras?

Y cuando guardas silencio... no me gustas cuando callas, no me gustas cuando estás como ausente, lo siento Neruda, pero a mí no me gusta...

Será por eso esta sensación, porque espero tus palabras, las echo de menos, quiero que se cuelen y reboten, repetirlas y que ellas mismas hagan eco, solo las tuyas y ningunas otras...

Porque son las tuyas las que provocan un punto de inflexión, y no son otras las que se convierten en uno de los mejores momentos del día.

Pero, tú has decidido guardar silencio. ¿Por cuánto tiempo?


Si no esperara nada de nadie...

08 enero 2010

Las miradas se buscaban desde hacía tiempo y al final se quedaron enganchadas.

Frente a frente.

Sentía que mi fuerza interior se resquebrajaba. Y de pronto, me vi tocando todas las teclas, activando todas las palancas necesarias para que todos y cada uno de los engranajes de mi maquinaria entraran en funcionamiento.

Me escuché palabras que no había querido pronunciar. Maldije el rumbo del destino y al mismo tiempo casi no podía esperarlo... se confirmaba aquello que ambos queríamos.

Las miradas volvieron a coincidir.

Mucho tiempo.

Demasiado.

De repente, estábamos demasiado cerca, entre nuestros labios sólo temblaba una película delgada de aire caliente.

Un beso. Ahora.

El silencio hacía demasiado ruido y mis pensamientos pululaban por mi cabeza, se concentraron en un torbellino y me sacudieron.

Los dos nos quedamos inmóviles, la tensión reinaba entre nosotros, esperando que alguien nos diera la salida, una señal, una autorización... la contraseña.

¿Qué pasó? ¿Qué es lo que iba mal?

No funcionó.

Durante un instante hicimos equilibrio entre renunciar e insistir. Me sentí somo si nadara en agua helada, algo se disipó y sentí un gran alivio.

Nos alejamos, lentamente, con resistencia, como si nuestros cuerpos no terminaran de entender lo que nuestras cabezas habían decidido hace rato.

Vi en tus ojos la misma pregunta que viste en los míos, y sé que tú tampoco encontraste la respuesta. Sólo vimos un tópico patético que nos hizo reír.

Alrededor de tus labios se dibujaron esas arruguitas... te pasaste la mano por la cara, como si quisieras borrar aquella sonrisa tan fuera de lugar, pero se te escapó entre los dedos y una vez más, me hiciste sonreír.

Estaba todo tan borroso... un minuto más y... habría podido pasar... Varias veces estuvimos a punto. Ninguno de los dos quería. En realidad, era la situación ideal, pero nunca dejamos que pasara. Sinceramente, la idea de que algún día iba a pasar tenía su encanto...

De pronto, todo o nada, no era algo pasajero, había perdido el control, no era yo, el suelo se movía bajo mis pies y tenía miedo. Miedo porque podía elegir, y decidir mal, y no poder escaparme...

Quizás fue un error, pero destruimos lo que habíamos construido antes de que alguien lo destruyera...

Si hay próxima vez, dejaré que alguien lo destruya... puede que eso no ocurra.

06 enero 2010

Una palabra a veces vale más que mil imágenes.

Pero TÚ con tres trazos me dejaste sin palabras...


¿Imagen o palabra?