28 noviembre 2010

¡Mierda! Se me han olvidado las gafas de sol.

Los ojos me lloran. Los cierro y todo es de color rojo, rojo intenso, en su máxima longitud de onda. Los abro y no veo nada, los entorno y puedo intuir algo. Los aprieto fuerte y el rojo se vuelve azul, azul eléctrico. Casi da calambre...

El sol empezaba a quemarme la cara, estaba a gusto, juraría que estaba sonriendo sin darme cuenta...

De repente el azul eléctrico se volvió negro con telarañas verdes. Abrí los ojos y era de noche.

¿Por qué veo colores al cerrar los ojos?

17 noviembre 2010

Previsión meteorológica


Mi hombro predice tiempo inestable, un descenso brusco del mercurio entre los dos.

Aumentemos la presión, ¿no prefieres un anticiclón?

15 noviembre 2010

Delirios

Mírame. Tengo las pupilas dilatadas. ¿Lo ves?

Olvídalo.

Fíjate. Mira mis manos, las tengo frías. ¿Lo ves? ¿Ves el frío? Si, sí que lo ves, lo noto en tus ojos cuando me miras.

Olvídalo.

Acércate. El corazón me late con rapidez, mandando más sangre al cerebro alimentando el incesante martilleo en mi cabeza. ¿Lo oyes?

Olvídalo.

Aléjate. Solo es un nudo en el estómago. ¿Lo ves? No, pero lo notas. Por eso me tiembla el labio inferior.

Olvídalo.

Pero... Quédate. Tengo frío.

13 noviembre 2010

El Pescao =)



Me olvidaste mal, yo no te conté cuántas veces me escapaba, y tú siempre te escapaste al lado.

12 noviembre 2010

T.e.d.m.f.c.

Conforme me iba acercando inconscientemente mi paso se ha ido acelerando ¿por qué? No tenía prisa, iba con tiempo de sobra... quizás sabía lo que me esperaba y estaba ansiosa por llegar. El subconsciente lo sabe todo y eso se me olvida a menudo.

Ahora me pregunto cómo es posible que un montón de ladrillos unidos con cemento y sujetados por vigas de acero... pueda producirme tal pellizco en el estómago.

Sé perfectamente la razón, pero ha sido curioso, me ha sorprendido.

Desde luego, los sentimientos son totalmente impredecibles.

08 noviembre 2010

Todo el mundo es bueno, inocente y va con buenas intenciones mientras no se demuestre lo contrario, ¿no?

Pues... a lo largo y ancho de varias ocasiones me has demostrado, precisamente, lo contrario.

Todo son buenas palabras, atenciones y de más cuando quieres algo, cuando se te ocurre que puedo ayudarte. Si no... sacas tu colección de excusas, originales, eso sí, y me las sirves con elegancia, sin el menor reparo.

No es un reproche, cada uno es como es y yo, aunque he tardado, me he dado cuenta de cómo eres.

07 noviembre 2010

Y de repente me sorprendo buscando el adjetivo adecuado, el que te arañe, el que rebote repetidamente hasta encontrar un rincón dentro de ti, el que no te deje indiferente.

Pero no lo encuentro, aún no...

Estoy harta de tu maldita indecisión.

03 noviembre 2010

¿Dónde se esconde lo que se pierde?

¿Dónde acaba lo que no vuelve?

¿Dónde está lo que quedó por hacer?

¿Dónde guardé lo que no me atreví a decir?


¿Dónde estás?


Quiero verte.