27 octubre 2012

Llevas años hurgando en la herida que tú mismo me hiciste. Llevas años haciéndome daño.

Y sé que no lo sabes, porque no te lo he dicho, ni siquiera insinuado. Pero también sé que el día que vengas a ponerte al día leerás esto y ya no tendremos excusa.

Los dos lo sabremos.

20 octubre 2012

Te encontré en el filo derecho de la cama y sobre tu costado izquierdo. Sobre mi costado derecho y en el filo izquierdo me coloqué.

No querías hablar, ni siquiera con la mirada. No había ni una mota de luz, pero estabas cerca... tanto que me llegaba el calor de tu aliento a la nariz.

Rompiste el silencio y perdimos en el juego de besarnos sin rozar los labios.