30 mayo 2013

Son mis ganas

No son tus ojos, ni su color, ni su mirada, ni tus destellos.

No son tus manos, ni sus dedos, ni tus caricias, ni tus enredos.

No son tus labios, ni su humedad, ni tus besos.

No son tus oídos, ni sus escuchas, ni tus silencios.

No son tus andares, ni tu postura, ni mi recuerdo.

No son tus bromas, ni tus impulsos, ni mis cabreos.

27 mayo 2013

No termino de entenderme. No encuentro la forma de explicar el por qué de tanta reacción en cadena, de tu empeño porque los productos de reacción sean utilizados en una siguiente etapa, que surge de forma espontánea y con elevado rendimiento.

Me estaba convenciendo de que jamás sentiría nada igual, que aquello era una sensación única ya sentida, y que se degradaría con el tiempo, transformándose en cualquier cosa... Como los recuerdos, que en la mayoría de las ocasiones persisten transformados sin tener nada que ver con las vivencias que los generaron.

Y es que no entraba en mis planes sentir dos veces lo mismo, en distinto lugar geográfico, distinto clima, distinta nube electrónica y si me apuras aseguraría que hasta el pH la segunda vez era más ácido, casi corroe mi coraza, la que me empeño en mantener para protegerme.

¿Qué debo hacer? No lo sé, pero si sé que quiero dejarme llevar, disolver la coraza y empezar a distorsionar futuros recuerdos.

20 mayo 2013

Electrolisis del agua


En un abrir y cerrar de ojos... vimos que éramos de la misma naturaleza... nos deseábamos… y formamos algo universal... una molécula de agua. Nuestra forma de enlazarnos era simétrica... perfecta, dispuesta por la naturaleza de nosotros mismos; atraídos fuertemente al oxígeno. Pensábamos que éramos únicos, pero había millones, ¿qué digo? ¡Moles!, como nosotros.

A veces veíamos burbujas alrededor, era hidrógeno… pensaba… que el éxtasis lo alcanzaríamos al formar hidrógeno. Juntos para siempre, dejando de ser como los demás, iríamos a formar parte de la atmósfera… desplazándonos a lugares mucho más allá de nuestra imaginación. Sin embargo, realmente no era lo que pasaba.

Como toda unión, la nuestra también tenía tiras y aflojas, a veces se producía una polarización en nuestro ambiente… y cada uno por su lado, con su momento dipolar, pero compartiendo siempre nuestra nube electrónica.

Llegó un momento en que ya no solo nos afectaba la polarización, por factores “x” comenzamos a desplazarnos por difusión hacia un electrodo, algo había oído, los entendidos hablaban de hecatombe, destrozos y daños en moléculas, pero siempre había supervivientes, la realidad era que el electrodo no era electrocatacalítico.

Había llegado nuestro momento, pondríamos a prueba nuestro amor, ¿formaríamos hidrógeno?, ¿nuestro amor se consumaría? Sentíamos una fuerza que nos empujaba hacia otros destinos. Allí estaba el electrodo, era como enfrentarse a un dragón, pero luego llegaría el baile, estaba convencida.

Lo triste es que no fue necesario aplicar tanta fuerza para destruir nuestra unión, nos debilitamos fácilmente, ahora sé que esta fuerza es conocida por todos como potencial de reducción. ¡Qué patética! Y yo dibujando peces y estrellas de mar en las sales disueltas…

Yo formé hidrógeno, me sentí tan extraña… podía moverme libremente sin ti, pero algo me faltaba… tú te quedaste en disolución como hidroxilo, atraído por otras moléculas, solvatándolas, asediando a otros hidronios, no querías quedarte solo…

Si ya formé hidrógeno ¿para qué busco ser un hidronio?



Firmado por el Señor de la Noche,  irónicamente hablando,
más conocido por sus amigos como patata 
con tantas caras 
como una pirámide triangular 
al que le gusta dormir
 y beber cerveza.

11 mayo 2013

Ojalá no te hubiera conocido nunca.

09 mayo 2013

Al llegar y verte quieto, inofensivo, de espaldas; pensé en girarme, huir y no enfrentarme a la sinceridad de tu sonrisa reflejada en tus ojos.

Pero te giraste obligándome a seguir caminando… y sin poder disimular sonreí al verte. Sonrisas que se escapan para alertar de que todo va bien, aunque sea todo lo contrario.

Ahora ya es tarde para darme la vuelta, incluso para disimular.

Ahora eres el culpable y dueño de mis escalofríos.

05 mayo 2013

La resaca es una señal divina, una advertencia: Anoche te pasaste de la raya, superaste el límite. Pero entonces te acuerdas del mar: El mar también sufre las resacas, como tú. Él se excede con las olas y tú con las copas, ¿dónde está la diferencia? Mareas altas y mareas bajas, temporales, calma, humedad. El mar es un espejo de tus adentros. Por eso, de vez en cuando, necesitas desaparecer en busca del mar, de tu mundo interior, de las mareas y las resacas. Por eso, de vez en cuando, huyes hacia la playa que más se amolde, en cada momento, a tu estado de ánimo: ¿El Cantábrico?, ¿el Mediterráneo?, ¿El Mar Muerto, quizás? Y en cuanto llegas a esa playa escogida, acudes raudo al filo del mar, te sientas sobre una arena tan fría como tu piel, y mirando al infinito te reencuentras de nuevo. Sabes que en ese horizonte encontrarás tu límite. Necesitas saber que siempre habrá un límite así como sirenas buceando dentro de ti. Sirenas abrazadas a tus órganos, a tu hígado o tu bazo, sirenas columpiándose en tus cuerdas vocales, sirenas besando y lamiendo tus úlceras. Y cuando ya te consideras saciado de mar, regresas. Hasta tu próxima resaca. Siempre es igual.
Eso mismo me chivaron tus ojeras. ¿Me equivoco en algo?

Adaptación de "La resaca y el mar" de Simpulso 
http://blogs.20minutos.es/nilibreniocupado

03 mayo 2013

Quizás te preguntes por qué callo, o no.

Quizás te preguntes por qué me he ido lejos, sin traerte conmigo. 

Es simple. 

Me he obligado a exterminar todo aquello que me produce dolor, y tú, eras el dolor, más dulce, pero dolor que tenía.