05 mayo 2013

La resaca es una señal divina, una advertencia: Anoche te pasaste de la raya, superaste el límite. Pero entonces te acuerdas del mar: El mar también sufre las resacas, como tú. Él se excede con las olas y tú con las copas, ¿dónde está la diferencia? Mareas altas y mareas bajas, temporales, calma, humedad. El mar es un espejo de tus adentros. Por eso, de vez en cuando, necesitas desaparecer en busca del mar, de tu mundo interior, de las mareas y las resacas. Por eso, de vez en cuando, huyes hacia la playa que más se amolde, en cada momento, a tu estado de ánimo: ¿El Cantábrico?, ¿el Mediterráneo?, ¿El Mar Muerto, quizás? Y en cuanto llegas a esa playa escogida, acudes raudo al filo del mar, te sientas sobre una arena tan fría como tu piel, y mirando al infinito te reencuentras de nuevo. Sabes que en ese horizonte encontrarás tu límite. Necesitas saber que siempre habrá un límite así como sirenas buceando dentro de ti. Sirenas abrazadas a tus órganos, a tu hígado o tu bazo, sirenas columpiándose en tus cuerdas vocales, sirenas besando y lamiendo tus úlceras. Y cuando ya te consideras saciado de mar, regresas. Hasta tu próxima resaca. Siempre es igual.
Eso mismo me chivaron tus ojeras. ¿Me equivoco en algo?

Adaptación de "La resaca y el mar" de Simpulso 
http://blogs.20minutos.es/nilibreniocupado

1 comentario:

  1. Bueno yo a veces lo comparo con el clima. Al tomar sentimos calor, estamos pesados. Igual que el tiempo antes de las tormentas. Humedo, calido. Después se produce el malestar que es cuando largamos todo. Y es cuando el cielo también se desploma sobre la tierra. Con fuertes ráfagas de viento, rayos, enorme cantidad de agua. Y pasado ese periodo nuestros cuerpos vuelven a estabilizarse, a ir mejorando a medida que pasan las horas. Mientras en el cielo las nubes ya se van alejndo y el sol tímidamente vuelve a filtrarse, aunque ya el aire es mas fresco. Hasta la próxima lluvia, o borrachera jaja

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