Pero te giraste obligándome a seguir caminando… y sin poder
disimular sonreí al verte. Sonrisas que se escapan para alertar de que todo va
bien, aunque sea todo lo contrario.
Ahora ya es tarde para darme la vuelta, incluso para
disimular.
Ahora eres el culpable y dueño de mis escalofríos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario