09 mayo 2013

Al llegar y verte quieto, inofensivo, de espaldas; pensé en girarme, huir y no enfrentarme a la sinceridad de tu sonrisa reflejada en tus ojos.

Pero te giraste obligándome a seguir caminando… y sin poder disimular sonreí al verte. Sonrisas que se escapan para alertar de que todo va bien, aunque sea todo lo contrario.

Ahora ya es tarde para darme la vuelta, incluso para disimular.

Ahora eres el culpable y dueño de mis escalofríos.

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