Sólo nos separaba la lluvia. Una cortina de gotas que difuminaba la ilusión proyectada por nuestros ojos, esa ilusión de la primera vez.
Hacía tiempo... ¿cuánto? Según el calendario años.. ¿dos? ¿uno y medio? Qué más da...
Según nosotros apenas unas horas porque no verte no es no sentirte. Porque no hablarte es pensarte y pensarte tenerte.
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