10 febrero 2010

Cuando duele más irse que quedarse, ¿también huír es de cobardes?

Sinceramente, no me importa la respuesta, mi almohada y yo hemos llegado a un acuerdo tras largas conversaciones, tras poner encima de la sábana los pros y los contras, tras discutir la una con la otra, tras muchas horas de insomnio, tras... todo lo que puedas imaginar, pero, por fin, la decisión está tomada...

Me voy...

No puedo avanzar por dos caminos a la vez, elegir uno implica rechazar otro, aunque duela, aunque sea lo más difícil, aunque no esté al 100% convencida y mil millones de "aunques" más.

Ha sido un placer que los caminos hayan sido secantes.

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