
Ahora que lo pienso, ¿conocemos a la gente que nos rodea?, ¿conozco a las personas de mi bolsillo?, ¿te conozco? Pero de verdad... el nombre es una etiqueta y la apariencia el envoltorio que nos llama más o menos la atención.
Una vida, dicen algunos, que se tarda en conocer a alguien en profundidad, y aún así siempre nos sorprende, para bien o para mal.
Siempre he tenido una intuición especial, un séptimo sentido, no, no voy de sobrada, el sexto es el de la orientación... Como decía, un séptimo sentido que se encarga de destripar, descifrar y analizar la primera impresión que me causa cualquier persona... este sentido, como todo lo humano, ha cometido fallos importantes... es curioso, pero hace relativamente poco tiempo, decidí ignorar el diagnóstico de este chisme y darle una oportunidad a una persona que creía incompatible conmigo. El séptimo sentido estaba confundido al 100%... También ha sucedido al revés, diagnóstico positivo e incompatibilidad absoluta.
Pero bueno... a esas personas que han pasado por compatibles... ¿cuánto os conozco? Ojalá inventaran una especie de espectrofotómetro capaz de resolver esa duda... aunque no, mejor no, porque ese misterio que acompaña a ese nuevo alguien que conoces, ese juego de ir descubriendo detalles poco a poco, esa ilusión al descubrir que tiene algo en común contigo, esa sensación de bienestar al conocer a alguien compatible, perdería su gracia...
¿Soy compatible contigo? El/la que me conozca que deje la primera huella...
No hay comentarios:
Publicar un comentario