Antes, un intercambio de miradas suponía un ahorro en palabras, un paseo con un dónde, un cuándo y un cómo desconocidos...
Ahora soy incapaz de mirarte a los ojos cuando te tengo enfrente, no quiero volver a perderme contigo.
Los nervios y el miedo me acompañan. Nervios por sentirte tan cerca... Miedo a que descubras, con solo asomarte a mis pupilas, que aún escuecen las heridas...
Ahora soy incapaz de mirarte a los ojos cuando te tengo enfrente, no quiero volver a perderme contigo.
Los nervios y el miedo me acompañan. Nervios por sentirte tan cerca... Miedo a que descubras, con solo asomarte a mis pupilas, que aún escuecen las heridas...
más de una vez...tus palabras las creo mías
ResponderEliminarSab