06 mayo 2012

Sentada en una silla, sin saber dónde estaba. Miré a mi alrededor, sólo cuatro paredes blancas me rodeaban, brillantes, impolutas... no había ventanas, ni siquiera una puerta. 

Un momento... no había techo, se veía el cielo azul, parecía haber una explicación... pero no, el suelo también era azul, un espejo quizás... ¿quién era el reflejo? ¿quién el reflejado?

No podía moverme, de alguna manera estaba anclada a la silla y ésta al suelo, tan solo podía balancearla porque las patas delanteras gozaban de libertad...

Una sensación de asfixia trepaba por mi pecho... 1, 2, 3,... Apoyé los codos sobre mis rodillas y encajé las palmas de mis manos en mi frente intentando mitigar el eco, ese eco que hacía esa pregunta que a menudo viene a mi cabeza...

¿Qué hago aquí? ¿Cómo he llegado a esto?

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