Sé que me evitas desde hace meses; me lo dicen tus "luego", "algún día..." y ese día se evapora y no llega.
Ignoro la razón, la raíz; la hay, pero... ¿cómo preguntarte?
Donde antes encontraba dos oídos dispuestos a escuchar, ¿ahora? Una pared donde rebota todo aquello que pienso en voz alta.
Es peligroso, no sé si eres consciente, pero el que mucho se ausenta deja de hacer falta, y yo, cada vez te echo menos de menos.
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