25 marzo 2012

Los pensamientos sobre ti me persiguen todo el día, como mi sombra. Vienes conmigo en el bus a trabajar y estás a mi lado mientras camino... No hay momento en el día en el que no estés presente.

Cuando llegué a casa creí haberte dejado fuera, junto a la cancela, pero lograste colarte dentro. Me acompañaste a la cocina para comprobar qué iba a cenar; y sólo cuando estaba estirada en el sofá hojeando el periódico, me sentí sola, sin sentirte... dí un respingo.

Pero ahí estabas de nuevo. En la foto, sonriéndome. Se me erizó la piel y noté un cosquilleo frío en la nuca. Esto no es real, mi mente ha hecho que ocurriera.

Deslicé los dedos por la hoja pero la foto no desapareció. Era una imagen nítida; podía ver cada reflejo dorado en tu pelo y la barba de 3 días sobre tu mentón. O por lo menos creí poder verlo. Habría dado cualquier cosa porque alguien confirmara que no lo estaba imaginando, que no estaba perdiendo del todo la cordura, pero la única persona que había a mi lado, obviamente era la última persona a la que podía preguntárselo.

Mi respiración se tranquilizó.

Esto es normal. Una coincidencia, pero normal.

1 comentario:

  1. buaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh, me encantaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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