De ti aprendí que los impulsos aparecen para aprovecharlos, que es mejor subir al tren aunque vaya a otra ciudad que esperar en el andén.
Tú me enseñaste a mirar con cristales de diferente color, a enfocar a distintas alturas y analizar desde todos los ángulos.
De ti me quedo con esa sensación de buen rollo, que cada vez que miro tus ojos, me transmites... esos dos charcos verdes tan profundos hablan por sí solos.
Tú, por el contrario, me obligas a confiar en mí, me empujas y me frenas cuando es necesario.
Tú, desde la distancia más grande, el silencio... de ti... de ti no me quedo nada porque ya me lo diste todo.
A cada una de las personas que está a mi lado día tras día, instante tras instante... gracias.
Soy así, y no de otra manera, por vosotros; porque cada "ti" y cada "tú" tienen nombres, apellidos y huellas.
Tú me enseñaste a mirar con cristales de diferente color, a enfocar a distintas alturas y analizar desde todos los ángulos.
De ti me quedo con esa sensación de buen rollo, que cada vez que miro tus ojos, me transmites... esos dos charcos verdes tan profundos hablan por sí solos.
Tú, por el contrario, me obligas a confiar en mí, me empujas y me frenas cuando es necesario.
Tú, desde la distancia más grande, el silencio... de ti... de ti no me quedo nada porque ya me lo diste todo.
A cada una de las personas que está a mi lado día tras día, instante tras instante... gracias.
Soy así, y no de otra manera, por vosotros; porque cada "ti" y cada "tú" tienen nombres, apellidos y huellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario