
Estamos unidos por cuerdas, más finas o más gruesas, más ásperas o más suaves, más elásticas o más rígidas, más largas o más cortas...
El día a día consiste en un tira y afloja... el problema viene cuando se tira o se afloja de un extremo más que del otro.
Tirar siempre de mi extremo es duro, tengo que fijar fuerte mis pies al suelo para no caer, y reunir todas mis fuerzas para que tu extremo te roce y reacciones, pero a la vez con miedo a que la cuerda se rompa.
Aflojar mi extremo tampoco es lo mejor, la cuerda se relaja, pierde fuerza y quedaría laxa... alguien podría enredarse con ella...
¿Qué hacemos? Lo ideal sería conseguir un equilibrio... sin rozaduras, sin tensiones, sin esfuerzos y sin relajación.
Un tira y afloja perfecto...
El día a día consiste en un tira y afloja... el problema viene cuando se tira o se afloja de un extremo más que del otro.
Tirar siempre de mi extremo es duro, tengo que fijar fuerte mis pies al suelo para no caer, y reunir todas mis fuerzas para que tu extremo te roce y reacciones, pero a la vez con miedo a que la cuerda se rompa.
Aflojar mi extremo tampoco es lo mejor, la cuerda se relaja, pierde fuerza y quedaría laxa... alguien podría enredarse con ella...
¿Qué hacemos? Lo ideal sería conseguir un equilibrio... sin rozaduras, sin tensiones, sin esfuerzos y sin relajación.
Un tira y afloja perfecto...
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