Es todo un ritual esto de acabar el año: ropa interior roja (la prefiero de cualquier otro color), tener las puertas del armario abiertas para que se vayan los malos espíritus (¿y si entran más?), brindar con la alianza dentro de la copa (siempre he pensado que más de uno ha acabado en urgencias con la alianza en el gaznate), escribir tus deseos en un papel y colocarlo bajo el pie (no me acuerdo si el derecho o el izquierdo) y después quemarlo... tomárse 12 uvas (una vez más le llevo la contraria al mundo... me tomo 12 aceitunas, sin hueso sabor anchoa), pero quizás lo mejor es eso de hacer una lista de propósitos, de esos que quedan perfectamente en el papel o en el pensamiento, pero que nadie encuentra un hueco en 365 días para cumplirlos...
¿Por qué al empezar el año y no al empezar el mes, la semana o el día?
Yo voy a empezar este año con los mismos propósitos de cada día:
Intentar madrugar lo menos posible, buscar huecos en mi apretada agenda para compartirlos con la gente que esté dispuesta a "perder" el tiempo conmigo, aprender algo nuevo, disfrutar de esas pequeñas cosas que todo el mundo pasa por alto, robar y regalar sonrisas, al fin y al cabo alargan la vida... en definitiva, vivir cada día de tal forma que cada noche antes de dormir me sienta bien conmigo misma porque haya podido hacer una "pizquitilla" más feliz a alguien...
No voy a proponerme estudiar más, ni madrugar, ni ponerme a dieta, ni cambiar nada... porque no lo voy a cumplir... ¡¡¡a la mierda los rituales!!!
Feliz... SIEMPRE

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