26 junio 2013

Trigonometría

Me pregunto si le idealicé o si le valoré mal la primera vez que hablamos. Entonces le veía desde otro ángulo.

Me pregunto desde cuántos ángulos se puede observar a una misma persona y qué ángulo es el bueno. Me pregunto también si los sentimientos que se coleccionan hacia esa persona varían según el ángulo…

Si aquella tarde no hubiese llovido no hubiéramos compartido paraguas. 

Entonces, ¿cómo empezamos a construir un sentimiento? ¿Sólo por una impresión efímera? ¿Desde qué ángulo?

Aquel día caluroso y gris me dejé arrastrar por él; eso me atormentó bastante tiempo al principio, simplemente porque el ángulo con el que le veía cambiaba a menudo…

Ya no hay ángulo. Hoy, ya no. Me queda su imagen, cada día más borrosa, de un hombre cobarde, confuso y dulce.

2 comentarios:

  1. Puedo regalarte un polarógrafo que te ayude a comprobar si la rotación de los recuerdos afecta o no.
    ¿Sabes lo peor de todo? Que entre cobarde, confuso y dulce, gana la palabra dulce.

    Besitos & Sonrisas

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  2. ¡Cómo me conoces! Y cómo me encanta que me conozcas tanto... Ains, te echo tanto de menos Popgirl...

    Si no ganara lo dulce no tendría sentido alguno nada... habrían sido ángulos muertos todos ellos.

    A fruit kiss.

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