09 abril 2013

¿Por qué me elegiste a mí? ¿Por mi estilo? 

Por mis andares, creí escuchar justificarte una vez. Porque pensabas que era quién y cómo no soy, que me gustaba lo que me es indiferente, entonces, ¿por qué? ¿por tus prejuicios? ¿por una opinión rápida que fabricaste sin conocerme?

Dejé de preguntármelo, creí que existían las casualidades, y éramos una más.

Me dejé llevar de tu mano a través de tus palabras e historias. Me empapaste de esa curiosidad, de esas ganas de saber más y más, todo, de ti. Ocupaste buena parte de mis pensamientos.

Nunca te lo he confesado pero me hiciste dudar, tambaleaste a tu gusto mis cimientos.

Te alejaste, para que pudiera ser consciente de que mis ojos ahora ven a través de otro cristal, más verde si cabe.

Y ahora, sin venir a cuento, me vuelvo a preguntar: ¿por qué me incluiste en tu vida? ¿por qué te quedaste en la mía?

No hay comentarios:

Publicar un comentario