21 enero 2013

Debe haber amanecido, la luz se cuela con el ángulo que le obligan los poros de la persiana. No recordaba que estabas en el lado derecho, te oigo respirar.

-¡Buenos días! ¡Buenos días dormilón! ¿No me contestas?

Me giro.

-Shhhh.

Aún duermes, con cara angelical, ajeno a todo. ¿Sabes? Tienes un tic al dormir, ¿lo sabías? Sonríes pícaramente.

Siento celos de Morfeo, es el momento de espantarlo con un silencioso beso.

Ahora sí, ¡buenos días!

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