Me propones tres pero quiero veinticuatro. Me insinuas siete pero exijo cincuenta y seis.
Y es que es ocho el factor de proporcionalidad, así surgió, ¿recuerdas?
Desde ese 8 de julio no dejo de buscar excusas que satisfagan esta necesidad de intuirte, esas ocasiones para elevarnos del suelo y caer lentamente; ese levitar placentero múltiplo de ocho.
Prefiero los impares, pero me encanta que seamos dos.
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