Ese día vuelve a menudo. Era invierno.
Me despertó una llamada, la estaba esperando pero a la vez deseaba que el teléfono no sonara, pero sonó...
Hacía frío, el día era gris. Me vestí corriendo y salí. Llegué a donde estabas... qué sensación tan nueva para mí sentí al verte.
Rabia. Tristeza. Impotencia. ¿Por qué?
Recuerdo unas botas azules en esa misma habitación. Recuerdo cómo llorabas, recuerdo que me dolía.
Tuve que irme, necesitaba sentir el frío de la calle.
Pero volví y desde entonces guardo un recuerdo aún más nítido.
Tu mano estaba sobre la mía, me acariciabas con tus dedos y yo te apretaba la mano para hacerte saber que estaba ahí, incondicionalmente.
Me despertó una llamada, la estaba esperando pero a la vez deseaba que el teléfono no sonara, pero sonó...
Hacía frío, el día era gris. Me vestí corriendo y salí. Llegué a donde estabas... qué sensación tan nueva para mí sentí al verte.
Rabia. Tristeza. Impotencia. ¿Por qué?
Recuerdo unas botas azules en esa misma habitación. Recuerdo cómo llorabas, recuerdo que me dolía.
Tuve que irme, necesitaba sentir el frío de la calle.
Pero volví y desde entonces guardo un recuerdo aún más nítido.
Tu mano estaba sobre la mía, me acariciabas con tus dedos y yo te apretaba la mano para hacerte saber que estaba ahí, incondicionalmente.
Ya no llorabas, tenías los ojos verdes... tú los tienes marrones.
No me gustan cuando son verdes.
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