Tocaba, después de más de un mes, sentarse delante de una pantalla en blanco, no escrita.
Tocan tantas y tantas cosas que podría quedarme sin tacto, ese sentido tan necesario que camuflo bajo los guantes de nitrilo cada día.
Te tocaba, pero no hiciste nada, la pelota aún sigue en tu tejado. Sé que no subirás a por ella, quizás el viento... acaso el otoño.
Me tocó estar ahí y estoy, aunque parezca que no... SIGO AQUÍ.
Tocan tantas y tantas cosas que podría quedarme sin tacto, ese sentido tan necesario que camuflo bajo los guantes de nitrilo cada día.
Te tocaba, pero no hiciste nada, la pelota aún sigue en tu tejado. Sé que no subirás a por ella, quizás el viento... acaso el otoño.
Me tocó estar ahí y estoy, aunque parezca que no... SIGO AQUÍ.
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