No es tu voz, ni tu acento, ni esas expresiones tan tuyas, ni tus gestos... ¡Qué va!
No son tus ojos, ni el color que tienen, ni como (me) miran... ¡Qué va!
No son los silencios, ni las conversaciones, no es cuando desapareces, ni cuando nos escondemos... no es cuando me pierdo, ni cuando nos vemos...
No es ahora... ¿será luego?
Son las yemas de tus dedos las que te delatan, son las que no tienen prisa por dejar de transmitir... rozan sin arañar, aunque dejan huella por dentro.
No son tus ojos, ni el color que tienen, ni como (me) miran... ¡Qué va!
No son los silencios, ni las conversaciones, no es cuando desapareces, ni cuando nos escondemos... no es cuando me pierdo, ni cuando nos vemos...
No es ahora... ¿será luego?
Son las yemas de tus dedos las que te delatan, son las que no tienen prisa por dejar de transmitir... rozan sin arañar, aunque dejan huella por dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario