10 abril 2011



Estaba en el filo, justo en el bordillo, sólo mis talones se apoyaban en tierra firme.

Entonces te miré a los ojos y fue como caer a una piscina.

Dejé de escucharte, tan sólo te oía... a lo lejos, tu voz distorsionada al pasar por el agua.

Perdí el control, bajo el agua no pensaba en nada, movía los pies y los brazos inconscientemente.

La falta de oxígeno me llevó a cambiar el agua por aire, me obligó a volver a la realidad. Me estabas hablando, mi mirada seguía fija en la tuya, no te escuchaba, pensaba en el símil de zambullirme en el agua, el color de tus ojos me desconecta de la realidad.

Me perdí y patéticamente sólo te pude contestar ¿qué? a la vez que fijé mis ojos en otra parte de ti.

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