Fue un instante, una mirada, ¡qué sé yo!
Me fijé en tus gestos y rasgos faciales... inspiradores de mis deseos más excitantes.
Enseguida me sorprendí, mirándote a diario, constantemente, de arriba abajo.
Tenía que conseguirte. Eran tantas mis ganas, tantas eran las tuyas... que durante un tiempo, todo fue entretenimiento.
Erótico y salvaje, instintivo y pasional.
Luego comenzó a apagarse, pero para entonces, habías demostrado otras dotes, que compensaron que acabase.
Me enseñaste a hablar con la mirada y a no decir lo que no es necesario.
En vez de desaparecer... continuaste estando a diario.
Me fijé en tus gestos y rasgos faciales... inspiradores de mis deseos más excitantes.
Enseguida me sorprendí, mirándote a diario, constantemente, de arriba abajo.
Tenía que conseguirte. Eran tantas mis ganas, tantas eran las tuyas... que durante un tiempo, todo fue entretenimiento.
Erótico y salvaje, instintivo y pasional.
Luego comenzó a apagarse, pero para entonces, habías demostrado otras dotes, que compensaron que acabase.
Me enseñaste a hablar con la mirada y a no decir lo que no es necesario.
En vez de desaparecer... continuaste estando a diario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario