05 mayo 2010

Antes de salir a la calle cuido los detalles, dibujo una sonrisa perfecta, repaso los movimientos, estudio cada palabra, para escoger la apropiada, la que espera oir, la que le sorprenda y le arranque una carcajada.

Cuando vuelvo a casa, agotada, me relajo, guardo la sonrisa, cambio las zapatillas por pantuflas, me despeino y me siento en el sofá. Repaso mentalmente las horas pasadas, las palabras nunca dichas que me guardé, los silencios que rellené con lo que no quería decir.

Tener la palabra precisa en los labios y la sonrisa que espera ver, no es fácil. Decir únicamente lo justo, para que quiera oir más. Jugar a esconderme tras siete velos y que los vaya levantando poco a poco. Porque sin misterio, pierdo la partida, porque para ganarme hay que jugar...

Simplemente consiste en ocultarle quién soy hasta que me quiera tener cerca, tratando de olvidar quién soy hasta ser ese alguien que quiera recordar...

Disfraz, todo es disfraz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario