10 octubre 2009

Todo es heterogéneo, miro a mi alrededor... ¿qué hay homogéneo? Nada.

Cada uno es a la vez heterogéneo consigo mismo. Me pondré de ejemplo, soy mezcla de sensibilidad, observación, curiosidad, ironía, suceptibilidad, bordería, cabezonería... y un largo etcétera. Todos estos componentes en concentración variable según ciertos parámetros como la temperatura (el clima), la fuerza iónica del medio (la compañia), la presión, el pH...

A la vez, por si no tuviésemos bastante, nos mezclamos... ¿con personas que tienen nuestros componentes? Si y no, algunas tienen los mismos componentes, pero no en igual concentración; y otras tienen algunos de los componentes, pero no todos. Y otras no coinciden en ninguno.

Nos empeñamos en homogenizar, en hacer las concentraciones idénticas. ¿Se puede homogeneizar algo heterogéneo? Se puede intentar agitando.

Agitamos, cada día un poquito, poco a poco, pero cada vez con más fuerza, vemos que no, que sigue siendo heterogéneo... agitamos más fuerte, y más y más, una y otra vez... nosotros vemos un remolino, pero en el fondo, se están produciendo choques enérgicos, rupturas de enlaces... calentamiento... seguimos agitando, pero no vemos que esa mezcla se haga homogénea... entonces vemos que se forma espuma... pensamos que estamos a puntito de conseguirlo, pero no... llegan entonces las proyecciones, las pérdidas...

Dejamos de agitar cuando vemos que se nos ha ido de las manos, que hemos perdido algo. A veces es demasiado tarde, otras no, y podemos recuperarlo.


Dejad de agitar(me) que yo he roto en mil cachitos mi varilla de vidrio.

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