
Después de no pensar en NADA tocaba pensar en TODO.
Anoche se cruzaron nuestras palabras y de pronto me perdí... perdida en un cruce de palabras. Nunca me había pasado.
Cuando nuestras miradas se cruzaban, un simple instante en el que coincidian en el cuándo, el dónde, el qué, el cómo... me perdía, me perdías y me dejaba perder, pero bastaba una sonrisa y me volvía a encontrar, me devolvías de nuevo a mí.
Pero anoche fue distinto, aún estoy perdida... tendré que buscarme mejor o esperar que me devuelvas a mi estado natural.
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